Naming. Hora de ponernos nombre

Cuando estudiaba literatura en el instituto, leyendo la antología de poemas de Juan Ramón Jiménez descubrí uno escrito en 1918, llamado  “Inteligencia dame el nombre exacto de las cosas”  y cuando me planteaba el primer post de esta nueva etapa… volvió a mi cabeza y pensé en Naming aplicado al  posicionamiento, o lo que es lo mismo, en SEO  y  es que el poema dice así…

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Cuando pensamos en el naming, estamos buscando esa palabra que nos defina. Hemos de tener paciencia y detenernos a la hora de denominarnos. Se que puede parecer poco importante cuando tenemos muchas ganas de emprender un proyecto,  cuando tenemos todo lo demás definido y estamos dispuestos a lanzarnos… Pero en este mundo en el que el posicionamiento es tan importante, a lo mejor, el primer nombre que se nos ocurra no se aproxima a las palabras por las que seremos conocidos y, quizá lo más importante, por las que seremos recordados y en un último paso por las que seremos buscados… Así que aquí pensemos que esas palabras con las que inicia el poema,  “¡Inteligencia dame el nombre exacto de las cosas!”, es el resultado que devuelve Google a una búsqueda.

Cuando buscamos un nombre se suele ser grandilocuente y buscar ese nombre que describa perfectamente todos los atributos que tenemos… o que queremos ser. Vamos… “Que mi palabra sea la cosa misma, creada por mi alma nuevamente”. Esta forma de hacer naming ha llegado a buscar marcas que dicen mucho pero que a veces a las redes y esencialmente a Google, le dice poco y eso es por que  nuestro usuario no encuentra conexiones entre nuestro nombre y nuestras características. Y es que si me permitis el ejemplo…  Marcas como Pepsi, Leroy Merlin o Zara (entre otras), de no ser por el aparataje de difusión que tienen, solo por el nombre, ¿podriamos saber a que se dedican?. Mucho me da que no, por lo que mientras no tengamos esa capacidad para crear publicidad o los años de vida o el nivel de implantación de estas empresas, será mejor que busquemos un nombre más “reconocible”.

Y ahora pensemos en los versos centrales y demosle la primera persona a Google (también a los demás buscadores) y convirtamos nuestra marca en “las cosas”… “Que por mí vayan todos los que no las conocen, a las cosas;” y sobre todo  “que por mí vayan todos los que ya las olvidan, a las cosas;”. ¿Cuantas veces has hecho una búsqueda a ciegas por algo que sabes lo que es y de que va y no recuerdas su nombre? Pues para que eso no pase con tu marca, pon en tu nombre alguna palabra clave que permita a Google indexarte en esas palabras… aunque claro para eso también te propongo que estudies y cuides en profundidad el SEO de tu web.

Mi experiencia me está haciendo descubrir que un “buen nombre” facilita la existencia en la Red. Y aunque suene raro, muchas veces la mayor originalidad consiste en responder a las preguntas “¿quien soy? y ¿que hago?” de la manera más sencilla…

Y cuando definas tu nombre, puedes empezar a buscar inmediatamente que los dominios y perfiles en Redes Sociales estén libres y hacerte con los que creas que puedes necesitar. Para que tu marca pueda comenzar firme desde el comienzo.

Ojalá te sea útil este post y que al menos te replantees el naming en cualquier proyecto…  Y por supuesto si necesitas ayuda, ya sabes donde estoy!!

Muchas gracias!!

Recursos utilizados:

Imagen de Juan Ramón Jimenez tomada de Mequedaríaconlapoesia
Imagen de naming tomada de adtriboo

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